
Póster de "Quo Vadis?", de 1951. Con Robert Taylor y Deborah Kerr. Dirigida por Mervyn LeRoy. En "Technicolor".
Existe una disciplina que se llama semiótica o semiología que se define como el “estudio de los signos en la vida social”. Otra forma, más sencilla, de verla, es como la ciencia que estudia “el significado del significado”.
Una de las teorías de este campo dice que el significado de todas las cosas se construye a partir de dos elementos: el significado (lo que el objeto “es”) y el significante (lo que hace que el objeto sea que sea; es decir, lo que es para el observador).
¿A dónde voy con todo esto? Bueno. Las famosas “películas de Semana Santa” como Quo Vadis? (1951), Los Diez Mandamientos (1956) y Ben-Hur (1959) –por mencionar algunas cuantas– par muchas personas representan lo aburrido de la Semana Santa; el tedio de no salir de vacaciones… “lo mismo de siempre” –como decía un candidato-; en fin, algo negativo.
Ese es el significado que le dan. No sé qué tipo de experiencias habrán tenido muchas de estas personas para construir tales significantes. En fin… en cualquier caso, para mí representan algo muy diferente.
Por ejemplo: ver a los mismos actores salir en diferentes películas, Peter Ustinov, por ejemplo, como Nerón en Quo Vadis?, como esclavo en El Egipcio (1954) y, como tratan de esclavos en Espartaco (1960) me hace pensar en el sistema de estudio imperante en Hollywood hasta 1950 (como Televisa en la actualidad); la forma en que estereotipaban a los actores y actrices o, la grandiosidad de tener a miles de extras en tomas irrepetibles.
O, también, me hacen pensar en la forma en que los historiadores y la posmodernidad han influenciado en el discurso y la autenticidad histórica de las películas. Comparen, por ejemplo, al Moisés de Los Diez Mandamientos de 1956, con Charlton Heston, y al de 2006 con Dougray Scott.
Incluso me hacen pensar en los vehículos de evangelización en que se terminaron convirtiendo estas súper producciones porque, ¿acaso los romanos de nuestras procesiones nos se parecen más a los de Quo Vadis? que a los del “History Channel”?
Estos son algunos de los significantes que yo le doy a estas películas. Pero, también, emocionalmente, me hacen recordar una época más sencilla, cuando no había televisión por cable, uno se guardaba el Viernes Santo (aunque uno estuviera en la playa) y, por unos días, sólo se comía pescado, rosquillas y chiverre.
Más no estoy tratando de glorificar el pasado, ni quejándome del presente. Simplemente, trato de explicar porqué para mí las películas de Semana Santa son mí tradición. Mi forma de celebrar la Semana Mayor. Y, por eso, me duele que cada año pasen menos películas, durante menos días… Es, no sé, como si se me quisieran robar el Tiempo ¿extraño, verdad?
[NOTA: Como dije, he estado tratando de establecer la periodicidad de esta bitácora. Este último mes en particular fue bastante complicado, por lo que me disculpo de no haber subido ninguna entrada. Prometo ser más consistente con el Gabinete…].





